poesía



Inédita

De Amores en desamores de un joven urbanita

        Mal amada
           Sobre una espada de luz, la triste ausencia
           tras un tabique desolado.
           
           Robótico tiempo que nos mueve
           a ritmo de perennes bujías.
           Somos chispas eléctricas de asalto.
           Y al libro de fuel
                                         le va un segundo volarse de la mano los nudillos
           que en los pliegues del aire se amontonan.

                                   Presa del miedo...
          Entre azufre buscabas las vocales
          que forman la palabra de tus brazos.
          Vuelo roto: eres un sueño que, al desgarrar  la toga,
          nos permite ver la esencia del astro
          colgando de los hilos del destino.
          Despierta, los ojos que a nacer van a la vida
          pulsan en silencio las compuertas
          huyendo hacia un colchón
          de adormideras que aliena
          la flor del hombre.
                                         Tú,
          que en el viento suenas frágil,
          en tu boca desierta acordes rotos
          desatan el temor de una muerte anunciada,
          renacen
                          como puño
          caminaré con la bocina.

          Eres sueño de otra voz
          que al fin emprende un viaje contigo.

          Tu forma es la vida.
          Mi forma y mi futuro
          son sólo el punto de partida de un comienzo.

          Eres mucho para mí, muñeca.
          Y quererte amar
                                          es  una bomba.


   Moral
           Si todo lo que toco se destruye
           serán mis manos torpes
           o el corazón que las guía.

          Qué cuadros más bellos
           Notar implacable el aire
           perseguido por el tiempo;
           la corrupción existente.
           Oír el hambre en el mundo
           roncando entre bastidores
           mientras nos quejamos
           si el vecino arrastra un mueble.
           Siento que existe, creo
           que ciega y desune,
           polvo de la traición
           cepo paciente.

           De Fondo o forma



        Arte menor

            (Aprender a amar)


           En las nupcias que en el viento

           derramando están realeza,

           el enjambre zumba alegre

           cuando en otoño se cena.


           En la miel de la corona

           llueve polen de las cestas,

           negra nube que en el aire

           nublando esta la colmena.

           La larva más perezosa
            
           sueña barrotes de cera,

           las puertas de la pasión

           en zumbidos se descuelgan,

           y en el aire fecundado

           gozosa y llena la reina,

           cuando al zángano en octubre

           libando están las abejas.




La madurez
             A Sergio David Perdiguero

Como potro desbocado
sin jinete que lo monte,
cabalgando  el  cielo un rayo
abre un flash el horizonte.

Áurea silla boreal
que los vientos no soporta,
no quisieras tú llegar
al sin vivir de la costa.

Rauda vena ha de seguir
en un rizo de tormenta
una flor que se alimenta
cada noche en un jardín.

Castigado sin aliento
sobre el filo de la tierra,
siente la vida y le aterra
ser  del cielo un alimento.

En el viento derramada,
¡La crin blanca revolea!
cabalgando se levanta
ondeándose en bandera.
                                         
Ladrones son los  paisajes,
la niñez quedó con ellos,
el futuro en las tinieblas
péndulo de arena y tiempo.

Duerme el alma entre barrotes
que el trotar no despereza,
es anhelo una tristeza
que soñando trae al trote.

En el yunque de  la vida,
los  recuerdos toman forma,
las lecciones  aprendidas
en cariño se transforman.

el tiempo...
el tiempo...
fue el tiempo...
Que la vida es un caballo
esfumado en un suspiro.
No sabemos que se pierde,
sí por dónde se ha perdido.

Hoy la sal de las pupilas
cae penando sobre ti,
que tu montura es de seda
enredada en una vid.


La vagabunda


Anudada al calor de un lazo humano

un desnudo cartón la eleva el sueño,

riza el viento ladrón como sin dueño,

melodías de amor sobre su mano.


Una lanza clavada en lo profano,

una llama sin voz, un sí pequeño,

una mar sin calor un loco empeño,

una fuga voraz de espuma en vano.


Un tambor que al revés suena hacia dentro.

Un buscarse en un punto sin un centro.

Clávame el corazón, amor herido.


Un disfraz  de cabrón que sienta grande

una busca de paz ande o no ande,

no he sentido tu voz cuando te has ido.


De Viento y latido



A Viento Distante:


¿Qué designio me consume las astillas del recuerdo? Arde en plumas y

caricias, luz fugaz de tierra alegre, acrobáticas estrellas como posos

tintineantes, que, en el grano de la noche, muelen, muelen y muelen altas

olas de café, ¡Oh tacita de plata, lengua amarga de vapores malherida por

obuses de la artillería inglesa  y de la aviación de España, donde confundí

amor con pasión. Graciosa habana chica,  perdóname este destierro.


Distante de las alas de tu pecho de gaviota, clasifico caracolas que alcancé

mientras dormías en las cuencas de tus ojos -mi alma errante y marinera

signos, extrañas leyes, orfandades. 


Madrid, más de lo mismo. El canto del gorrión vuela más bajo. Las sombras

se traspasan confusas en la esquina sin  palmeras,

oscuros fotogramas ondulantes y un claxon que no zarpa,

hundiéndose a las siete en la M-30, anuncia no llevar hasta Neptuno

puntualmente las rayas de coral que prometía.
 

¿Qué importa, sí no siente mi piel la hoz de tus gametos?

Porque quiero y debo decirte que su tacto lo retengo en la memoria

deshecho de conciencia 

arrepentida. ¿0 tal vez no lo esté y sólo es mi  exterior que oculta un

arma? Quizá pierda la brisa de tu anillo, rodando

en la crudeza de los miedos.  

Porque tu olor, tu lengua, no redimen de pagos y deberes,

porque ellos son el cromatismo ausente del Jardín de las Delicias

y tu sonrisa El Prado, donde nace esta canción

colgada en la distancia

                                          de un mapa de carreteras.


No debió suceder, lo sé. Pero me fui tras la porción letal 

de hilos y espuma que en la boca

 yace, tu sexo

 de salón.


Con exceso de sentido deambulo

y contestan los teléfonos  -¿Lucia?

Sin tu nombre

caducan en otoño los yogures y el amanecer trae al espejo  

los ojos vecinos, la mano de un miembro, espesas aves.


No debió suceder, no hubiésemos tasado de igual modo  la ancha

y hasta el fin pisoteada primavera, ni el fijo perpetuar

en  mares de nada, cautivos.


Fuiste un panal de miel, yo una obrera

inconmovible que vino arrebatar el polen

de las yemas sin rumbo de tus dedos vencidos

en el molde de mi espalda.

Una noche cualquiera sin lunar, ni claves

hipocráticas distantes.


Después de todo, sólo fue un olor, un diluvio en el río

egoísta y real del ser humano, un capítulo muerto en la memoria 

angosta y delirante de la vida,

que no significa nada,  pero es...
                                                       un olor.
                                                                     Que supo despertar

                           
                              Instinto            tragicómico           químico  

             amor                                        tan                                       olvidado

                                                                           
                                                          repetido

                                                                                                     -Lucía Latido-

                            Viento distante que@do algo en mí y no sé qué.es



De El ojo de la niebla



Escribe Miguel Molina, columnista de BBC Mundo
La primera vez que estuve en Ciudad Juárez fue a principios de los ochenta. Lo primero que vi fue una vastedad de luces en el cielo estrellado del desierto, y poco después un amanecer que no volvería a repetirse. Me equivoqué.
Diez años después volví, aunque no llegué a cruzar el río hacia el sur y me quedé en El Paso. Vivía en una comunidad al pie de las montañas Franklin y podía ver la vastedad de luces de Juárez desde la ventana de mi apartamento, amaneceres irrepetibles en el cielo encendido del desierto.
Nunca se me ocurrió pensar que alguien podría estar matando a una mujer mientras yo contemplaba la noche y el parpadeo de las luces en la noche, pero puede que así haya sido, porque de pronto comenzaron a aparecer los cadáveres de las muchachas, como les dicen desde entonces.
Las muchachas eran casi todas morenas, tenían entre 13 y 25 años, o más o menos, y cabello largo. Eran estudiantes o trabajaban en las maquiladoras ensamblando partes para empresas de Estados Unidos a precio de mano de obra mexicana.
Fue un escándalo desde el principio. Ahora han pasado otros diez años y ya van más de 300 muchachas asesinadas porque sí, más de 500 desaparecidas porque nadie sabe de ellas, y nadie sabe quién es el culpable.

 

De lo que cabe poca duda ante evidencia tan clara es que hay cosas que no han cambiado en un país donde eligieron el cambio hace apenas dos años, porque el asesinato de una muchacha cada 12 días es motivo de preocupación en cualquier parte del mundo. Así de nada sirven las palabras, presidenciales o de otras.

 

 

 Septiembre
                                        

Hijos del rapto exprés y otros negocios,

dejad que relate una historia

nocturna como el filo de la luna.

Por favor, no hay compromiso;

Luz comunicante nada más.

Silencio…             se rueda.


Una noche cualquiera

estado de Chihuahua:


Qué ilusión me hace saber que pronto nos iremos.

Qué tengo los ahorros alterados y  

el tiempo no nos ata ya a esta piedra.

Eres el valor que me hace falta

                                                     ¿Sabes vida?

haremos autostop hasta Manhatan.


                                    Te gustará:

Cruzaremos en auto el  puente Brukling

midiéndole al taxímetro los pasos

bajo el sol de septiembre.


Podremos beber agua de la fuente

dejar correr el sueldo por su cauce  

tras las barras y estrellas

en el acto de armar con fuego

de mísiles el cabello.

                                  ¿No te hace ilusión?

Haremos autostop hasta Manhatan. 

¡Qué más dará si el polvo

                                             en los escombros,

 se hace polvo!


¡Si vive la ilusión almacenada

y el mundo se nos hunde  en los zapatos!

Que más dará si siempre ha sido así de hijo de perra.


Abrázame, dame valor,

vamos a levantar muy pronto el vuelo,

encender

                 la tenue luz

triste del baño.

¡Huyamos del azar entre los cactus!

Ven pronto arrebatarme los minutos, alíate

a mi son, y sed de tiempo.


 Cumplamos la conquista, de vivir, ser soñados.

Créeme...

Te enseñare a regar, temprano el parque,

a dar migas de pan a las palomas

y curarles el cielo de las alas.

Paciencia

si regreso el lunes tarde, dibuja

en el pasillo

de mí alma garabatos. Cena flan,

si te aburres

aparta el moho al chopped

al vacío de la tele.

Toma papel,

haz  un avión que vuele sobre el caldo de patata

de mañana.

Luego, cuando regrese,

amor,
           ¿Cómo aliñarlo?.


Créeme:

Si por culpa del diseño aerodinámico

o alguna otra razón que desconozco, no volase,

diré que lo hice yo, la laca de las uñas que me inventa.


No daremos el alma por vencida

vagando en el desierto.

Si me lleva un vuelo extraño,

una zarpa venida de otro mundo,

un algo que no sé dónde se esconde.

Quisiera...
                        descansar

donde la voz me alcance

y así poder gritarte que te quiero.


No entiendas lo que ladran las paredes,

¡sal a encontrar flores al sol!

Cajas
                de guitarra
                                      que se rompen.


Me acaricio la tripa ante el espejo.

Una patada más, ya son bastantes.

Lejos de aquí, el día que tu nazcas.

1 comentarios:

Bernardita Maldonado dijo...

Viejo amigo : Te vuelvo a leer y me vuelvo a estremecer, es tan honda tu escritura, tan llena de un dolor, del que fulgen esquirlas luminosas, que me llegan atravesando la cordillera andina, muchos de tus poemas están en mi cabeza constituyen ese sustrato sobre el que vagan mis palabras esperando encontrarte, esperando encontrase.

Biografía

Biografía

Heriberto Morales Vindel

Madrid, 1976. Incluido en libros coral: “Las manos en el semblante”, “Vigilia poética solsticio de verano 2003” Centro de poesía José Hierro (Getafe). Ex colaborador de “Grupo artístico 8”, gestión y desarrollo de programas culturales. Miembro fundador del cuadro flamenco poético- musical “Generación Pérdida”. Miembro creador del grupo de rap “Samurai poesía urbana”, grupo telonero de “Mucho muchacho & Cookin soul”, en la sala Underground 2.0 (Benidorm 2012). Colaborador del Centro de Estudios de la Poesía de la Universidad Popular José Hierro, (San Sebastián de los Reyes). Durante los últimos catorce años ha realizado diversos recitales poéticos, en los que también ha participado, donde la música en vivo, el uso de las nuevas tecnologías audiovisuales y el cuidado trabajo escénico acompañan la lectura de los versos. También ha trabajado en diversos cortometrajes y obras de teatro como actor, ayudante y director. En el año 2010 realizó el trabajo de restauración de la sepultura del poeta Miguel Hernández. En el 2013 se unirá, por invitación de los pintores y escultores Valverde Reverte y Jesús Úbeda, a una muestra itinerante de óleos basados en fragmentos de poemas de Miguel Hernández, titulada “De la pluma al pincel”, dentro del ciclo “Octubre Hernandiano” de ese mismo año, que se expuso en el auditorio “La lonja” de Orihuela.

Es autor de los libros de poemas, “Amores en desamores de un joven urbanita”, “Fondo o forma”, “Viento y latido” o “El ojo de la niebla”, entre otros, escritos entre los años 2000 y 2014, aún inéditos.

Bajo la piel del mundo en